Iniciando la construcción de la cabaña en Villalbilla.
Mónica Raspal Jorquera, enviada especial a Villalbilla
A principios de los años 80 las calles y casas de Villalbilla quedaron deshabitadas. Hoy el silencio (además de la naturaleza) es su único habitante y solo su iglesia se mantiene en pie, cada vez con más dificultad, aunque todavía lo visitan a menudo parte de sus antiguos vecinos, algunos por nostalgia y otros porque aún cultivan sus tierras de labor, de ahí que no pueda considerarse un pueblo abandonado. Sin embargo, el pasado domingo esta pedanía de Villar de Domingo García recuperó por una mañana la alegría, el color, las voces y las risas de niños y mayores. La vida se alzó sobre los escombros y ocupó una de las esquinas de la que fuera su vía principal, la calle Real.
Los participantes plantaron su propio jardín con flores.
Casi 50 personas de familias llegadas de distintos puntos de Cuenca construyeron una cabaña, como “símbolo de habitabilidad” con ramas de especies vegetales flexibles como el mimbre de Cañamares. Participantes de todas las edades cavaron una zanja en la tierra para establecer unos fuertes cimientos y alrededor de este contorno circular fueron elevando y tejiendo una estructura a imitación de las chozas de los pastores tan típicas de la Alcarria conquense, según explicó a esta redacción —que estuvo presente en el proceso— el coordinador del taller, Javier Racionero Encijo, artesano floral de la empresa Tribool de Albalate de las Nogueras.
Todas las familias firmaron su escritura pública de propiedad.
A modo de jardín, junto a la cabaña plantaron flores que él mismo se ocupará de regar para que perduren y cada familia se llevó consigo su “escritura pública de propiedad” junto con una foto en papel realizada con una cámara fotográfica Polaroid de las antiguas. La idea de Racionero era la de que todos se fueran con la satisfacción de haber contribuido a mejorar un pueblo deshabitado y sabiendo que algún día volverán a su cabaña.
Se llevaron una foto en papel realizada con Polaroid antigua.
Esta actividad estaba incluida en el programa de excursiones didácticas de sensibilización ambiental ‘Desconecta la tele, conecta con la Naturaleza’ impulsado por la Dirección Provincial de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Cuenca y desarrollado por la empresa EcoExperience. Como señaló su director, Fernando Carreras Plaza, aunque su objetivo es acercar al público familiar los recursos naturales existentes en diferentes entornos, no se olvidan de contemplar también el importante patrimonio etnográfico de la provincia.
Por una mañana, la calle Real de Villalbilla recuperó su vida perdida.
En este caso, para concienciar a los más pequeños acerca del problema de la despoblación, aceptaron la propuesta de Tribool de incluir esta original acción en Villalbilla, de forma que no solo descubrieran la vegetación y el paisaje de la Alcarria conquense, sino que, jugando siempre con el factor sorpresa, conocieran de primera mano un pueblo deshabitado y supieran que siempre estará en sus manos la posibilidad de generar algo de vida y tener así un lugar al que regresar.
Resultado final. Foto de EcoExperience.