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5
abril
2020

TURISMO Y MEDIO AMBIENTE

Guías de Cuenca y un sendero

En estos días de "enclaustramiento severo", el autor repasa "algunos libros olvidados y llenos de polvo" en la estantería de su casa sobre viajes y rutas por Cuenca y la provincia", en espera de los días de "libertad"

A iniciativa de la Asociación 'Alonso de Ojeda' de Torrejoncillo del Rey, el Ayuntamiento quiere homologar una ruta de pequeño recorrido hasta Horcajada de la Torre: el 'Sendero de La Mora Encantada'

Guías de Cuenca

Carlos Cuenca Arroyo, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey

En estos días de reclusión forzosa por la pandemia letal del coronavirus COVID-19, a dos semanas ya del Decreto del Gobierno de España del Estado de Alarma y que comprende “las limitaciones a la libertad de circulación de las personas que se consideraron estrictamente indispensables para proteger la salud y la seguridad de los ciudadanos, contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud”, con otras dos semanas por delante de confinamiento en casa en la mejor y más optimista de las previsiones en la evolución de esta crisis sanitaria, se me antoja el escribir sobre guías de viajes de Cuenca.

El enclaustramiento severo al que estamos sometidos hace más patente la libertad ahora prohibida para desplazarnos, completa nuestro estado de ánimo de añoranza del sencillo viaje de recreo, del paseo turístico por callejas de cualquier vetusta ciudad o el caminar tranquilo por derroteros entre singulares parajes de un pueblo, quizá el nuestro, con paisajes hasta hace pocos días despreciados por asequibles en exceso, cotidianos.

Guías Cuenca

Evocar estas salidas, ayer posibles sin mayor dificultad que echarse al camino, hoy inaccesibles por imperativo no solo legal sino para preservarnos de tan letal microscópico bicho, ha hecho detener mi atención en algunos libros olvidados y llenos de polvo en la estantería de casa sobre viajes y rutas por Cuenca y la provincia como son 'Relicario de Cuenca' (1989) del escritor y periodista Pedro de Lorenzo; 'La Cuenca de Federico Muelas' ilustrada por el fotógrafo Miguel Ángel de Isidro Corpa "Goliardo" en la edición que tengo de 2010; la casi centenaria 'Cuenca. Guía Larrañaga' edición de 1966; la recientemente publicada 'Guía de la judería de Cuenca' (2019) de Miguel Romero con dos magníficos atlas de La España y de la Cuenca judía; o las deseadas para completar mi imaginaria caseta de derrota, alguna inalcanzable tal y como se cotizan en las librerías de viejo, como la 'Guía de Cuenca y principales itinerarios de su provincia' (1956) del “dandi” César González Ruano con fotos de Francisco Catalá Roca; la 'Guía secreta de Cuenca' (1977), 'La vuelta a Cuenca en 80 pueblos' (1993) de Raúl Torres y su 'Viajes a las Alcarrias', esta en colaboración con Alfredo Villaverde Gil; 'Tierra de Cuenca' (1976) de José Luis Muñoz; 'Pueblos de mi Cuenca' (1978) del escultor Manuel Real Alarcón; 'De hoz a Hoz. Guía de Cuenca, patrimonio de la humanidad' (2002) del filósofo conquense Antonio Lázaro; 'Guía de Cuenca. Provincia y Ciudad Encantada' de Francisco Gómez de Travecedo y 'Pueblos y Monumentos' (1998) y 'Pueblos y paisajes' (1999), sobre la Serranía alta y baja conquense respectivamente; 'Pueblos y arte: el Campichuelo' (2000) y 'Cuenca pueblo a pueblo' (2011), del citado escritor de Cañete tan querido por los torrejoncilleros, Miguel Romero.

Guías Cuenca

Selecciono estas guías de viaje de Cuenca y su provincia únicamente bajo el discernimiento de mi reconocida bibliofilia, el deseo ineludible de adquirirlas por el mero placer de verlas expuestas en los anaqueles de mi librería y poseer Cuenca toda entre ajadas páginas descolgando “su alma” literaria en estas estanterías interiores, como “almenas”. Pero hoy me he asomado a ellas tratando de encontrar la libertad de movimientos de que no disponemos, con la esperanza de asomarme a sus páginas como a un mirador fantástico —¡ay, esos extensos espacios inabarcables que se abren al cielo desde los cerros de la Plaza de Armas, Las Carrasquillas, San Bartolomé, La Atalaya, El Gollizno, El Puntal de las Ánimas..., privilegiados palcos de Torrejoncillo del Rey!— y contemplar con sus textos, rutas y fotografías lo que el virus nos ha arrebatado, el caminar mirando.

Pero la lista de guías sería inacabable, tanto como hermosos y únicos paisajes tiene la provincia, desde la mágica Serranía, cabeza de los ríos que llevan a los mares de este a oeste todo lo extraordinario de estos Montes Universales: Cuervo, Cabriel, Guadalaviar, Tajo, y el verde Júcar (Agua verde, verde, verde,/ agua encantada del Júcar,/ verde del pinar serrano que casi te vio en la cuna); hasta la basta y fértil Mancha, esa llanura uniforme solo en la diversidad de sus parajes, cuarteados por los pequeños ríos que buscan lastimeros y sin descanso el Guadiana y el Xúcar hasta donde llegan exhaustos y moribundos: los Valdemembra y familiares ríos Záncara, Riánseres y el cercano Gigüela que surca los términos de Torrejoncillo del Rey cerrando la Alcarria a su paso desde los Altos de Cabrejas: ¿no os parece la Alcarria la comarca más sorprendente de cuántas hayáis conocido?

Guías Cuenca

Tantos itinerarios como majestuosas y silenciosas piedras tiene Cuenca, observadoras mudas de su historia, testigos impertérritos, y a las que tantos escritores y poetas han dedicado versos y escritos: "¡Oh, tantálico esfuerzo en piedra viva!/ Oh, aventura de cielos despeñados!/ Cuenca en volandas de celestes prados,/ de peldaño en peldaño fugitiva" de Federico Muelas. "Cuenca abstracta la de la piedra gentil", escribiría Camilo José Cela. "Cuelgan las viviendas de Cuenca sobre las hondonadas de los ríos, y es como si la ciudad fuese borbotón de los entresijos de la tierra ibérica; casas desentrañadas y entrañables que se asoman a la sima", de Miguel de Unamuno, por citar sólo algunas excepcionales letras.

Y qué decir de los pueblos y aldeas. Me detengo en los párrafos dedicados por Pedro de Lorenzo a nuestro término: "Villar del Horno es una iglesia, una cruz, campos rocosos, de mucho cerro. El villarenco puede tomar el tren, si lo desea, en Castillejo del Romeral, estación de todos estos pueblos. Villar rinde culto a Nuestra Señora de la Subterránea, una virgen del Siglo XIII. Si es Naharros, se accidenta de sierras, presume de laguna, aprieta en manchas el tomillo. Comunidad de la Alcarria, con iglesia románica, y a cuatro leguas de Huete. Un pastor endereza su rebaño por el vado de Valdequeda". Unas líneas más adelante en el curso de la lectura escribiría el periodista extremeño tan “enamorado” de Cuenca: (…) "Horcajada de la Torre, partido judicial de Huete, suelo cerrero, motas de yeso, a 913 metros de altitud".

Guías Cuenca

La Guía Larrañaga de Cuenca, que lleva el título de su autor, Julio Medina Larrañaga, es magnífica, completísima, muy recomendable para lectores que gusten de las guías de viajes. Máxime teniendo en cuenta su fecha: 1929. Como he comentado, dispongo de una segunda edición del año de mi nacimiento, de 1966. Cuenta con una amplía introducción con aspectos geográficos y físicos de la provincia, economía, historia...Repasa la belleza de muchos espacios naturales, excursiones recomendadas por la Serranía, con abundantes fotografías en blanco y negro como es natural, alguna de O´Kelly (descubridor hace cien años de las pinturas rupestres de Villar del Humo) y, como no podían faltar, unas páginas dedicadas a la Catedral de Santa María y San Julián y a la ciudad “encaramada en la crestería, entre escudos de piedra” en palabras a Cuenca del poeta y periodista malagueño Manuel Alcántara.

Dispone también esta interesante guía de un mapa despegable de la provincia con las indicaciones de sus 91 itinerarios numerados, cada uno de ellos con un detalle del itinerario y su correspondiente croquis de la ruta, cerrando la guía un extenso nomenclátor geográfico (Torrejoncillo del Rey aparece en la ruta nº 53, y en el nomenclátor reseña la Cueva de La Mora Encantada y cita a Alonso de Ojeda). Sí, una guía francamente interesantísima.

Guías Cuenca

Y permaneciendo en nuestro pueblo, el Ayuntamiento, a iniciativa de la Asociación Cultural 'Alonso de Ojeda' (ACAO), está llevando a cabo una actuación para homologar un sendero entre los términos de Torrejoncillo del Rey y Horcajada de la Torre, que llevará el nombre de 'Sendero de La Mora Encantada'. Se tratará de un sendero circular de pequeño recorrido (PR–CU–119) diseñado por la Asociación que, partiendo del Corredor del Cura, en La Puentecilla, busca el Gigüela a su paso por la mina de La Mora hasta llegar a Horcajada no sin antes cruzarnos con los Molinos Güedo y Botijas, río arriba por el camino de la Covatilla hasta la costura con el río Valdepalomar, otro de tantos arroyos de la comarca que en sus escasos 3.000 metros de vida llega consumido por la sequedad de estos vallejos de rambla. Llegados a este hito, nos encontraremos en la encrucijada de visitar la Iglesia de San Pedro Apóstol, la Ermita de los Remedios y optar por el merecido descanso y el refrigerio en Las Cuevas del Vallejo del pueblo vecino para contemplar el valle del río Valdepineda “accidento de sierras” como La Muela y el Cerro de la Cruz —¡otro espectáculo alcarreño!—, o continuar en la senda monte arriba hasta Los Llanos por el camino a Torrejoncillo.

Sendero Torrejoncillo

Foto del informe de Inés Bállega, técnico del Consejo de Gestión de Senderos de Cuenca.

El sendero se hace aquí asequible hasta la meta propuesta, con el obsequio que nos da la naturaleza en intensidad de olores y por este paraje solitario que atraviesa nuestro camino de espesos pinares de reforestación, restos de numerosos chozos y corrales, eriales, almendros y olivares abandonados a la labor productiva y el ingrato monte pedregoso —hoy en flor— de aliagas, romeros, espliegos y tomillos, si nos aventuramos a abandonar la senda trazada. El caminar pendiente abajo hasta el pueblo es un espectáculo grandioso de paisajes al desviamos unos metros a los citados sobresalientes Cerro de La Atalaya y Plaza de Armas por sendos ramales del Sendero de La Mora Encantada que nos ocupa, donde se ensancha nuestra mirada desde los llanos de estos antiguos yacimientos hasta las sierras de Altomira, de Almenara y de Zafra, con ese otro río que surca en piedra peinando la planicie y sobrevolando los Gigüela y Záncara: el Trasvase Tajo-Segura.

Sendero Torrejoncillo

Foto del informe de Inés Bállega, técnico del Consejo de Gestión de Senderos de Cuenca.

Nuestra aventura finaliza en la Ermita de la Esperanza, la cueva excavada en piedra de yeso, desgajada en el pasar de estaciones y que grita al pueblo su cansancio de aguantar años de abandono, Con su interesante bóveda labrada en roca en la garganta sobreviviente y esa desierta y diminuta hornacina, que añora silenciosa el reposo de alguna imagen santa. La parada aquí es obligatoria para elevar la mirada desde el río Hortizuela hacia Torrejoncillo, que muestra en su ladera oeste los barrios de san Ramón —horadado de antiguas cuevas estériles de vino—, Cruz del Cantón y Calandrajo y la monumental e inútil Plaza de Toros, hasta el mismo cielo, con esos azules solo propios de la meseta, que palpa las manos extendidas del Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de Las Carrasquillas —¿acaso habría mejor pedestal?—.

Sendero Torrejoncillo

Foto del informe de Inés Bállega, técnico del Consejo de Gestión de Senderos de Cuenca.

El viaje imaginario ha merecido la pena en este estar enclaustrado: recorrer páginas de viejas guías, pasear interiormente por el futuro sendero de La Mora, repasar álbum de fotos...Extrae el cotidiano paisaje de Torrejoncillo de entre los entresijos de mi memoria y hace más llevadera y esperanzadora la espera, ansiar más si cabe la pronta vuelta al viejo pueblo, donde seguro miraremos con nuevos ojos los hermosos y excepcionales parajes de su tierra, avistando detalles que hasta ahora se nos pasaban desapercibidos por cotidianos, tan al alcance y que todavía hoy en esta cuarentena son recuerdo interior vivo. Y un deseo de salud para que todos —pronto— podamos volver a disfrutarlos.

Carlos Cuenca Arroyo
Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey

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